12 de abril de 2024
La mirada del espectador

República, masonería y anticatolicismo, claves del plan de Sánchez

(Laura Ginés). Merece la pena que nos detengamos en analizar brevemente las doce claves del Plan de Sánchez. Aquí van las seis primeras:

Primera clave. Para Sánchez y los suyos, España es una realidad contingente, no necesaria. Es un concepto “discutido y discutible” como dijo Rodríguez Zapatero. Esta es la razón por la que se puede moldear o destruir de cualquier modo, a conveniencia. No en vano, lo mas conveniente para alcanzar una República federal es la ruptura de España.

Segunda clave. La II República fue un paraíso del que fueron expulsados por los “fascistas” y la “extrema derecha”. Para reconquistar esa arcadia de fragmentación territorial, división social, violencia, anticatolicismo furibundo y materialismo práctico no cabe otra ruta que eliminar a la disidencia. Primero con coerción social asfixiante y señalamientos agresivos. Más adelante, mediante el uso de la fuerza pública. Y si fuera necesario, de manera retórica o física, siguiendo la máxima comunista: “Asesinado uno, educados miles”.

Tercera clave. En vez de dejar en el recuerdo la Guerra Civil como un episodio de horror fratricida, es preciso modificar la realidad histórica para presentar a quienes fueron derrotados como vencedores morales. A este objetivo han servido las leyes de Memoria Histórica y Memoria Democrática. Así, la actual coalición de fuerzas es moralmente superior a todos los demás, pues es heredera del Frente Popular. La intervención del ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, describiendo la masonería como “escuelas de ciudadanía” y reivindicando su restitución, gracias a la memoria democrática, es una muestra elocuente de la pretendida “superioridad moral” de Pedro Sánchez y su Gobierno.

Cuarta clave. Eliminar cualquier rastro de resistencia. Para alcanzar el objetivo de la III República, se pretende hacer como si cualquier oposición, crítica o divergencia ideológica no hubiera existido en los últimos 90 años. El Plan pasa por eliminar cualquier resto religioso, cultural, social y político, incluida la Constitución, la Monarquía o la Transición, que haya puesto en entredicho el paraíso socialista republicano.

Como resulta obvio, la pieza mayor a batir es la Iglesia Católica, lo mismo antes que ahora. En este sentido, las palabras de Pedro Sánchez en su discurso de investidura afirmando que se propone exigir a la Iglesia Católica “que se comprometa a reconocer y a reparar a todas las personas que sufrieron abusos sexuales por parte del clero” es una amenaza en toda regla.

Con la ventaja para Sánchez y sus partidarios de que la Iglesia como institución humana está muy mermada en su credibilidad, en crisis vocacional (tanto religiosa, como laical), con escaso predicamento social y político. 

La violenta represión de los que protestaban, sobre todo en las primeras semanas, en las proximidades de la sede socialista de Ferraz en Madrid y la intimidación a los que rezan el Rosario a las puertas de un templo en la zona es solo una muestra de hasta dónde puede llegar el afán persecutorio del Gobierno de Sánchez.

Quinta clave. Desprecio de la Constitución de 1978. Pedro Sánchez y sus aliados sostienen que la Constitución de 1978 fue un pacto circunstancial e indeseado, un mal menor que se hizo inevitable por la presión de fuerzas internas y externas como el Ejército, la Iglesia Católica o el Imperialismo norteamericano. Un obstáculo, en suma, que ha de ser derribado cueste lo que cueste para ir a un proceso constituyente republicano, federal y ateo.

Una muestra del desprecio a la Constitución de 1978 es el apoyo otorgado por el PSOE a la proposición de ley presentada por SUMAR, la coalición de extrema izquierda con la que Pedro Sánchez gobierna. La propuesta legislativa plantea despenalizar las injurias a la Corona, las ofensas a España y a los símbolos nacionales, el enaltecimiento del terrorismo y las ofensas a los sentimientos religiosos. Por cierto que el PSOE ha votado en diciembre de 2023 a favor de la toma en consideración de la proposición de SUMAR en el Congreso de los Diputados.

Sexta clave. En consecuencia, el plan de Sánchez pasa por elaborar una nueva Constitución que establezca que España es un estado republicano federal socialista, ateo y con “nuevos derechos” basados en la ideología de género. Que proscriba todo rastro de raigambre cristiana, de sano patriotismo o de libertad de pensamiento. Que sustituya los símbolos como la bandera y el himno nacional y limite derechos básicos como la propiedad privada o la patria potestad. En este sentido, el acuerdo entre el PP y el PSOE, hecho público en diciembre de 2023, para reformar el artículo 49 de la Constitución Española no es anecdótico. La cuestión central no es eliminar un término y sustituirlo por otro. Se trata, indudablemente, de un ensayo para reformar en profundidad la Carta Magna y dar la vuelta al régimen del 78.

Nos quedan algunas claves del Plan de Sánchez para la próxima entrega. Permanezcan atentos a sus pantallas.

Si quieren leer las entradas anteriores, haga clic en estos enlaces:

¿Pedro Sánchez tiene un plan?

El plan de Sánchez: cesiones a separatistas y etarras

El plan de Sánchez para empobrecer a los españoles

El plan de Sánchez: primero una España roja, después una España rota

¿Sánchez narcisista, maquiavélico y totalitario? Hay algo peor…

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