12 de abril de 2024
La mirada del espectador

La sociedad despierta: el 8 de octubre a Barcelona

(Pablo Hernández). Confieso que, hasta hace una semana, me preocupaba casi tanto la ley de amnistía que Sánchez está pactando con Puigdemont para permanecer en el poder como la indiferencia de la mayoría de ciudadanos ante esta gravísima posibilidad.

Si la ley de amnistía llegara a aprobarse se cuestionaría, de hecho, el régimen del 78 con todo lo que ello implica: Constitución, monarquía, estado de derecho, poder judicial…

Lo cierto es que la propia Carta Magna y el sistema electoral otorgan a los nacionalismos un poder desmedido. Gracias a sus votos han gobernado en España tanto la izquierda como la derecha.

Pero los nacionalistas no tienen límite. Nada es suficiente para ellos. Han logrado lo que querían en estas casi cinco décadas de democracia. 

Su versión más extrema, la del patético Puigdemont, tiene ahora la oportunidad de convertir, gracias a la ley de amnistía, a los delincuentes en héroes y a los héroes (por ejemplo, a los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado agredidos por los independentistas en octubre de 2017) en delincuentes.

Si logran la amnistía, seguirán tirando de la cuerda hasta dinamitar completamente el régimen. El gobierno de Sánchez y Yolanda Díaz será un títere en manos del prófugo de Waterloo.

Los partidos de la oposición, Partido Popular y Vox, han reaccionado con declaraciones y promesas de actuaciones contundentes. El PP ha anunciado la convocatoria de un acto contra la ley de amnistía. 

La buena noticia es que los ciudadanos corrientes, independientemente del partido al que votemos, estamos llamados a salir a la calle en Barcelona el próximo 8 de octubre con el lema ‘No en mi nombre. Ni amnistía ni autodeterminación’ convocados por la plataforma Societat Civil Catalana.

La mayor parte de los ciudadanos ignoran completamente que lo que se está pactando es el futuro de España y dinamitando la convivencia entre españoles.

Hoy es la ley de amnistía. Mañana será blanquear a los dirigentes etarras en el Congreso de los Diputados. Y pasado mañana, lo que ellos quieran.

El mayor desafío que tenemos el 8 de octubre es decir NO a la ley de amnistía y a la autodeterminación de Cataluña.

Pero el segundo reto es informar, concienciar, activar a los ciudadanos para que comprendan que son ellos los que tienen que tomar cartas en los asuntos públicos y no permitan que otros decidan por ellos. 

Para que nos levantemos del sillón y nos impliquemos en nuestro futuro, no solo trabajando profesionalmente y atendiendo a nuestra familia sino defendiendo en el espacio público nuestros derechos y libertades y los de nuestros hijos.

Todos somos actores en la vida pública. Lo queramos o no. Si no nos implicamos, otros lo harán por nosotros. Y no lo harán en beneficio del Bien Común sino de sus intereses ideológicos y partidistas.

El 8 de octubre, todos a Barcelona.

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