12 de abril de 2024
La mirada del espectador

Un nuevo dos de mayo

Isidoro Antequera. Los recientes acontecimientos políticos en la capital del reino nos llevan a evocar el heroico Dos de Mayo de 1808 y la espontánea respuesta de los madrileños a la invasión francesa y al atropello y humillación de sus instituciones y derechos. 

Hoy, la invasión, adornada de engaño, no es la de los ejércitos napoleónicos, sino la de las huestes socialcomunistas de Pedro y Pablo, que durante un año han maltratado y humillado a las legítimas autoridades de la Comunidad, utilizando la pandemia con fines espurios y tratando de obtener réditos políticos del sufrimiento del pueblo de Madrid. 

Tan interesados están en el botín, que no han dudado en promover la traición de miembros de Ciudadanos para alcanzar el poder. 

Tras la ágil respuesta de Ayuso, convocando elecciones, el marqués de Galapagar se ha visto obligado a doblar la apuesta y asumir personalmente la responsabilidad de ganar estos comicios. Madrid es mucho Madrid. 

Mal, sin duda, deben andar internamente los podemitas para que Pablo Iglesias haya tenido que ir a la guerra.

La arenga del vicepresidente contra la “derecha criminal” ha dado el pistoletazo de inicio de su campaña electoral, eso sí, desde el despacho oficial. Y esta actitud de crispación continuará con la anunciada “visita” de los amigos violentos de Pablo, que escenificarán el 20 de marzo un ejercicio de algarada callejera y subversión izquierdosa. 

Preparémonos para la gran batalla. Madrid es una joya de altísimo valor y las nuevas generaciones no han conocido un gobierno de izquierdas en la Comunidad. La ambición por cobrarse esta pieza les llevará a lo que sea preciso. 

Todo valdrá para una izquierda radicalizada, ansiosa y necesitada de poder en la capital. 

¿Quién defenderá la plaza?

Como en aquel lejano dos de mayo de 1808 será el noble pueblo de Madrid el que, en ejercicio de libertad, valentía y sensatez hará frente a los violentos, a los insensatos, a los dictadorzuelos. Y volverá a poner las cosas en su sitio.

Y como en 1939, la derrota de la izquierda vendrá precedida de las luchas internas entre sanchistas, errejonistas, iglesistas, podemitas, haselistas, y demás ganado. 

Permanezcan atentos.

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