22 de abril de 2024
La mirada del espectador

Todo esto es muy, muy extraño

Sete de la Quadra. La proliferación de tertulias ha generado una competencia por ver quién dice algo diferente de lo que dicen en otros medios. Cuanto más pequeño es el medio, menos recato existe a la hora de exponer las más inverosímiles teorías para explicar la realidad. El análisis , que debería estar basado en fuentes, en comprobación de datos, en contrastación de testimonios, en la búsqueda de contexto…, se han convertido así en un continuo muestrario de conspiraciones que, generalmente, no ofrecen más pruebas que el propio encaje lógico, indicios más o menos racionales.

Si acudimos a las redes sociales o a las conversaciones cotidianas, el malabarismo argumental alcanza niveles de ridículo. Sin entrar en cuestiones estrictamente políticas, en los últimos días se ha hecho famoso un youtuber que sostiene que la Tierra es plana y ofrece una serie de argumentos supuestamente científicos para “demostrarlo”. El artista en cuestión, que cuenta con más de 93.000 suscriptores, y creciendo, asegura que los modelos que habitualmente muestran una tierra esférica están generados por ordenador.

Ahora bien, si de lo que se trata es de explicar los acontecimientos políticos, el espectáculo puede ser inenarrable. En las redes, a fecha de hoy, hay quien sugiere que el fallecimiento del Fiscal General del Estado y del Fiscal Superior de Cataluña, en los momentos políticos que vivimos, “no son una coincidencia”… y ahí queda todo.

Los sucesos políticos en Cataluña han dado lugar a teorías de la conspiración para todos los gustos. Desde los que dicen, como Marta Rovira, que el Gobierno amenazó con poner muertos en las calles, hasta quienes matizan que la amenaza consistió en culpar a los nacionalistas de causar muertos en las calles. No se preocupen, por el otro lado hay quien asegura que la DUI y la declaración de independencia son el resultado de un pacto entre Puigdemont y Rajoy orientado a contentar a ambos electorados.

De lo que digan Marta Rovira y sus amigos, visto el historial de mentiras que acumula el nacionalismo, puedo creerme poco y tampoco me importa mucho si los nacionalistas me califican de botifler por no hacerme eco de sus mensajes. De si hay pactos ocultos entre el Gobierno de España y la Generalitat podría llegar a creerlo si no fuera porque no tengo las pruebas necesarias. Tampoco se ha demostrado con solvencia que la convocatoria de elecciones autonómicas en Cataluña sea resultado, según quién opine, de la audaz estratagema urdida por un rasputín de la política o de la arriesgada improvisación de un imbécil que no valdría ni para ser presidente de su escalera.

Además de la ausencia inicial de pruebas a favor o en contra, hay que destacar sus fallos. La mayoría de las veces tenemos que conformarnos con el desconocimiento: nunca sabremos qué ocurrió de verdad. Pero, como ocurre con los adivinos, cuando se demuestra que la teoría es falsa, sus creadores ocultan la metedura de pata con reinterpretaciones de sí mismos o con nuevas predicciones. No hace mucho, uno de estos aficionados a la conspiración aseguraba con rotundidad que Rajoy no aplicaría el artículo 155 y que Cataluña sería finalmente reconocida por algún Estado de cierta entidad, iniciándose así un problema de índole internacional.

La segunda objeción es que sus autores o sus entusiastas difusores se quedan tan oreados por el simple hecho de ofrecer una explicación distinta, extraña, enrevesada, digna de un Poirot… y esperan convencer a todo el mundo por el simple hecho de que la formulación es lógica. Frente a ellos, uno queda como un idiota que solo se cree lo que dicen los medios de comunicación oficiales, un ser alienado y aborregado que no es capaz de ver lo que hay detrás de la realidad que se nos presenta. Reconozco que todos es posible, soy consciente de que no alcanzamos a conocer la trastienda de la política, pero, lo siento no me creo nada hasta tener pruebas mínimamente sólidas.

El Yunque

El País pone

El Yunque

Si fantaseas con

El Yunque

¿Dónde hay que

El Yunque

El País promociona

X