22 de abril de 2024
La mirada del espectador

Sin talento, pero con ideología

Hasel

Ricardo Muyo. Las escuelas de Bellas Artes han alumbrado a miles de pintores, escultores y fotógrafos de enorme talento que, en lugar de dedicarse a su arte deberán buscarse un empleo alimenticio o engrosar la nómina de ‘Españoles por el Mundo’ o su equivalente autonómico. Ya saben, esos programas sobre españoles con carreras, idiomas, másteres y doctorados que han tenido que buscarse la vida fuera de nuestro país y que ganan dos, tres o cuatro veces lo que sus colegas de profesión cobran en España.

Algunos estudiantes de Bellas Artes, del Conservatorio o de las escuelas de cine ha caído en que para triunfar fuera de España, en efecto, se necesita preparación, talento y esfuerzo, pero dentro de nuestro pobre país las cosas son distintas: lo importante, salvo raras excepciones, es la ideología.

Así que poco importa que seas un director de cine mediocre, un pésimo músico o que tu talento para pintar sea inferior al de un mono comiendo cacahuetes. Aunque no sepas hacer un solo plano bueno, te lloverán las subvenciones para realizar tus bodrios sobre ideología de género; aunque pintura sea una patata, alcanzarás la fama en ARCO rociando con mierda una fotografía del Rey; aunque tus “letras” y tu “música” no tengan ninguna calidad, recibirás el apoyo de Podemos y de las huestes antifascistas totalitarias si defiendes que hay que poner un coche bomba a los que no piensan como tú.

Y lo dicho vale para músicos, poetas, escritores, guionistas, directores de cine… pero también para periodistas, científicos, autónomos y, por supuesto, políticos.

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