22 de abril de 2024
El Yunque

Santiago Mata y el Yunque: “No basta con que un obispo nos ponga una medalla a 4 pirados”

Carmen Coimbra. Santiago Mata convoca una presentación de su libro sobre el Yunque el pasado jueves 10 en la Casa del Libro.

¿El objetivo? Reflexionar en voz alta qué más se puede hacer para acabar con el Yunque. Porque según señaló, “no basta con que un obispo nos ponga una medalla a los 4 pirados”. Un ejercicio de sinceridad en medio de una gran montaña de mentiras e insidias. Por lo mismo, le sabe a poco el distanciamiento de Gil Tamayo. Pero al mismo tiempo, lo tiene que engrandecer y le eleva de secretario general a “mayor autoridad de la Iglesia española”.

Porque el objetivo es que todo aquel que haya marcado distancias con su molino de viento sea engrandecido. Por ejemplo, el actual presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido que dijo que nunca había visto menos caridad cristiana que en supuestos miembros del Yunque. “Su comentario de hace dos años ahora valen más”, dijo Mata.

Porque Mata necesita argumentos de autoridad. Y no los consigue. Tirada esa toalla, su esperanza se basa ahora en lo que llama “carnaza”, es decir escándalos de pederastia o financieros. Pero humanamente tampoco se muestra esperanzado. “Si no hay un escándalo clamoroso, no va a petar”, afirma.

Así que en su desesperación echa mano de supuestos “abusos espirituales”. A saber: niños que no reciben un beso de su padre, problemas conyugales provocados por el yunque, mujeres que lloran durante meses ante una supuesta quiebra de confianza. “Sé de lo que hablo”.

¿Sabes qué? Sabes que mientes. Sabes que inventas. Sabes que tergiversas. Y todo porque “no tienen perdón de Dios; hay que atacarlos porque no son pecadores, son corruptos”. ¡menos mal que no querías juzgar!

Menos mal, Santiago, que -como aseguras- la mentira lo destruye todo. Menos mal que la falta de caridad arruina vidas enteras…

Santiago: tú sabes que la mentira es un pecado, que te aleja de Dios, que no te da paz, que no construye nada. Tu sabes que tu obsesión por destruir personas es exactamente lo contrario del mensaje evangélico. ¿Por qué sigues?, ¿por qué vendes tu alma por un plato de lentejas?

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