12 de abril de 2024
El Yunque

Pío XII, inspirador del Yunque

Miguel Barbate. Si son lectores de La Opinión Libre sabrán que en este medio hemos abordado sin tapujos, con rigor y fiabilidad, el tema del Yunque, nombre original de la Organización del Bien Común. Nada menos que veinte piezas originales dedicadas a este tema del que muchos chismorrean y muy pocos saben.

Hoy volvemos a hablar del Yunque de la mano de una interesante publicación que nos va a dar para varios artículos. Se trata del libro Autonomía Universitaria. Génesis de la UPAEP escrita por Juan Armando Louvier Calderón, Manuel Antonio Díaz Cid y José Antonio Arrubarrena Aragón. Y editada (tercera edición, 2013) por la propia UPAEP (Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, México)

Y es que en la génesis de este prestigioso centro universitario mexicano inaugurado en 1973 fue determinante la Organización Nacional del Yunque, nacida veinte años antes. Eso se lo voy a contar en otro artículo porque no tiene desperdicio. 

Lo interesante es que los autores de este libro revelan algunos detalles acerca de quiénes inspiraron la idea del Yunque. Y para ello se remontan a 1941, año en el que el obispo de Münster (Alemania) Clemens August Graf von Galen (conocido como ‘el León de Múnster’ por su beligerancia frente al nazismo) pronunció una de sus famosas homilías en la que realizó, entre otras, las siguientes contundentes afirmaciones: “Solo existe un medio eficaz de lucha contra el enemigo interior: la resistencia tenaz. Hay que ser duros y permanecer firmes. En este momento no hemos de ser martillo sino Yunque, y la característica primordial del Yunque es la resistencia. Si es duro y tenaz, el Yunque dura más que el martillo. Por recio que golpee éste, el Yunque se mantiene íntegro, dispuesto siempre a admitir nuevo material para ser forjado”.

Avanzando en la lectura, nos cuenta el libro que, ante el avance internacional programado del comunismo, el Papa Pío XI promovió una versión actualizada del «Plan Inter Marium» (entre mares), una iniciativa “que la diplomacia polaca de los años veinte había diseñado para construir una federación de las naciones de Centroeuropa que iría desde el mar Báltico hasta el mar Negro (de ahí su nombre de inter marium) para edificar una fuerza capaz de resistir a la Alemania nazi por el oeste y a la Unión Soviética por el este. El plan de los polacos fracasó ante la oposición no sólo de Hitler y Stalin, sino también de los gobiernos inglés y francés, pero la idea fue retomada por el Papa para formar una red de jóvenes católicos que pudieran resistir a los planes marxistas y propagar la fe en la Europa del Este”.

El pontífice encargó el Plan Inter-Marium a los sacerdotes jesuitas Vlodimir Ledochowski, Walter J. Ciszec y Pietro Leoni. Dos de ellos fueron capturados por los soviéticos: el padre Ciszec pasó veintitrés años en uno de los campos de concentración soviéticos y Leoni permaneció en prisión diez años.

Tras la Segunda Guerra Mundial el Papa Pío XII retomó el proyecto Inter Marium incluyendo a Hispanoamérica y en un contexto internacional de Guerra Fría. El proyecto pontificio consistía en la creación de “organizaciones reservadas» destinadas a formar líderes católicos capaces de defender su fe y dar la batalla doctrinaria en las universidades, consideradas como el punto neurálgico y el espacio vital para la promoción y defensa de la cultura cristiana. La formación de estas organizaciones fue encargada a los jesuitas y puestas bajo la advocación de Cristo Rey”. 

Inspirado por el proyecto del pontífice -seguimos el relato del libro ‘Autonomía Universitaria. Génesis de la UPAEP’ el jesuíta Alberto Hurtado (hoy santo) fundó en Chile la organización reservada ‘Servicio a Cristo Rey’ mientras el también sacerdote de la Compañía de Jesús Alberto de Castro fundó en Cuba la organización reservada ‘Convivio’. Y los padres jesuítas Manuel Figueroa, Julio Vértiz y Agustín da Silva formaron en 1953 en la ciudad mexicana de Puebla de los Ángeles la organización reservada denominada ‘Yunque’. 

El nombre de la organización mexicana evocaba la contundente respuesta de Von Galen frente al nazismo (“en este momento no hemos de ser martillo sino Yunque, y la característica primordial del Yunque es la resistencia. Si es duro y tenaz, el Yunque dura más que el martillo”). Los jesuítas poblanos también tuvieron presentes las palabras del santo y martir Ignacio de Antioquía (siglo II), quien aconsejó a sus discípulos (Carta a Policarpo) “Sta Firmus ut Incus Percusa”, es decir ‘estad firmes como el yunque al ser golpeado”.

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