23 de abril de 2024
La mirada del espectador

Impunidad y reforma constitucional

Carmela Sotillo. He tenido ocasión de escuchar el discurso de Josep Borrell este domingo en Barcelona. El exministro socialista ha estado ciertamente brillante, haciendo gala de su europeísmo y también de su españolidad frente al independentismo de Puigdemont y compañía. Ciertamente, no es una persona de talante simpático ni cercano pero ha hecho un esfuerzo notable en llegar al corazón de los cientos de miles de asistentes que ondeaban sus banderas en la primera gran manifestación tras el 27-O. Ha apelado a sus hijos, a sus nietos, a la belleza del paisaje rojo y gualda de los bosques y al sonido de las hojas al pisarlas en otoño. Pero lo esencial de su discurso no figura en los titulares, no está en su encendido apoyo a la aplicación del 155, ni en sus reproches al expresidente de la Generalidad y a la alcaldesa de Barcelona Ada Colau.

Las claves de la intervención de Borrell, el más político y de calado de este domingo, han sido dos. La primera, que es hora de cerrar heridas (“recoser”) y reconstruir desde el diálogo. De esta afirmación se deduce que el delito de Puigdemont y sus cómplices quedará impune a pesar de la petición popular que quiere enviarlo a prisión, un lema repetido por el pueblo y rechazado por el veterano político. La segunda clave es la reforma constitucional a la que se ha referido al decir que “las constituciones son fruto de los consensos de los pueblos” y que no debe confundirse la existencia de la carta magna con un “cuerpo político constituido” y hay que reformarla para “adaptarla a las circunstancias actuales”.

Así que ya lo saben. Si los exdirigentes de la Generalidad se van de rositas, se abre el melón y todo el que quiera puede organizar una insurrección, saltarse la ley y utilizar los recursos públicos para darle una patada a la Constitución y otra a los ciudadanos. Y no lo duden: está en marcha la reforma constitucional cuyas líneas generales ya han pactado PP y PSOE, como ya filtró el propio secretario general socialista, Pedro Sánchez. Sería deseable que, antes de cerrar el acuerdo en los despachos, los partidos informarán cuanto antes a la sociedad española de hacia dónde pretenden ir. Porque parece que los ciudadanos han salido a la calle no sólo para corear lemas, cantar el ‘Viva España’ y ondear banderas. Quizá tengan algo que decir.

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