12 de abril de 2024
La mirada del espectador

Elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo: ¿hacia una segunda Transición en España?

Las elecciones municipales y autonómicas del próximo 24 de mayo van a configurar, a corto plazo, un nuevo mapa político en los ayuntamientos, diputaciones y en la mayor parte de las Autonomías.

Pero en una perspectiva de largo plazo van también a ayudar a despejar la mayor o menor viabilidad de un hipotético escenario político que puede ser decisivo para nuestro futuro: el de una segunda Transición.

Trabajar sobre este posible escenario es fundamental para la construcción de una estrategia política que sirva al bien común de nuestra nación, no sólo a través de la reacción o resistencia –que también serán necesarias en algunas cuestiones- sino sobre todo a través de la propuesta y defensa de un proyecto alternativo, ambicioso y realizable.

El agotamiento de un ciclo histórico en España, el de la llamada “Transición democrática”, es algo aceptado, de una manera u otra, por todos los actores. Las divergencias están, por supuesto, en cómo debe producirse la evolución o sustitución del caduco régimen político actual.

No podemos detenernos ahora en el análisis –necesariamente complejo- de cómo se ha llegado a esta crisis; tampoco podemos hacerlo en el balance real –fuera de los dictados de la “corrección política”- de lo ocurrido en estos 37 años y de cuál ha sido en ellos la huella de nuestras ideas.

Una reforma a fondo de la Constitución de 1978

Cuando hablamos de una “segunda Transición” no nos referimos a una reforma puntual de la Constitución de 1978 para modificar la cuestión de la sucesión femenina de la Corona, ampliar las competencias de las que en su momento se llamaron “autonomías históricas” (en definitiva revisar el Título VIII sobre “organización territorial del Estado”) o ajustar algunas instituciones (por ejemplo, el Senado).

Estamos hablando de la apertura de un proceso constituyente en el que se revisaría la idea misma de España y en el que, por exigencia de los pactos políticos, se abordarían también cuestiones básicas relativas a los “principios no negociables” (identidad del matrimonio y la familia, derecho a la vida en todas sus fases, libertad de conciencia y de educación…) y al funcionamiento del sistema democrático. Se trataría, en definitiva, de una reforma constitucional a fondo que incluiría también el Título Preliminar y el Título I (“De los derechos y deberes fundamentales”).

Factores que apuntan al nuevo escenario

La lista de factores que apuntan al escenario descrito es larga y densa.

Muy en síntesis: el órdago separatista de Mas y el colapso del actual Estado de las Autonomías; la debilidad de la Monarquía; el malestar social y el “giro a la izquierda” provocados por la corrupción, la crisis económica y el modo como el PP nos está sacando de ella; la reivindicación de “neo-derechos” por el PSOE y su entorno cultural posmoderno; los planteamientos de los nuevos actores políticos; el perfil bajo de los obispos españoles; el mito de la “mayoría social” y la jurisprudencia constitucional de signo progresista; el neo-relativismo de la nueva cúpula del PP; el pacto PP – Grupo Prisa y sus cláusulas ideológicas; el precedente de las reformas estatutarias de Cataluña (2006) y Andalucía (2007) y la actual orientación cultural de la legislación autonómica, etc.

Pero también hay barreras…

No podemos desconocer, sin embargo, que junto a los factores o palancas que propiciarían el nuevo escenario político de la “Segunda Transición” existen toda una serie de “barreras” que van a dificultar que dicha hipótesis se convierta en realidad.
Entre otras: la inercia de la “estabilidad institucional”; la fragmentación de las nuevas demandas sociales; la dificultad objetiva para alcanzar un consenso tan ambicioso, que sólo fue posible durante la Transición por formidable impostura colectiva; la cautela de los actores; las referencias históricas y culturales que subsisten en el pueblo español; la división de la izquierda; o los riesgos “técnicos” para el Estado que podrían derivarse de una deriva no idónea…

En definitiva, hay muchas razones que hacen difícil el arranque de un proceso como este y, sobre todo, que hacen remoto que se pueda alcanzar un final de éxito que no ponga en riesgo la convivencia en España.

La evolución de los acontecimientos

Algunas de las variables que condicionan –como palancas o como barreras- la posible configuración del hipotético nuevo escenario político van, de alguna forma, a despejarse o terminar de perfilarse en los próximos meses. Será por ello importante estar muy atentos a la evolución de los acontecimientos y reelaborar permanentemente el análisis.

Por ejemplo, temas como la salida de la crisis económica o la disminución del desempleo, el comportamiento de Podemos y Ciudadanos como nuevos actores políticos, o la evolución del contexto de la zona euro, serán a este respecto muy relevantes.

Pero ahora el hito básico y más inmediato son, evidentemente, las elecciones municipales y autonómicas. Por eso tendremos que analizar muy a fondo los resultados.

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