12 de abril de 2024
El Yunque

El respaldo de los obispos al Yunque

Carmen Coimbra. Estamos en la década de 1950 y nos encontramos en la Universidad de Puebla (México), institución dominada por masones, laicistas y comunistas aliados que la habían convertido en un instrumento al servicio de un proyecto ideológico que tenía en común su anticristianismo radical.

No olvidemos que en la segunda mitad del siglo XX, en un contexto de Guerra Fría, el comunismo se expandía por todos los continentes. Y México no era, desde luego, una excepción. Por el contrario, el país azteca era un objetivo muy apetecible para los intereses soviéticos. Y nada mejor que apoderarse de las jóvenes conciencias de los estudiantes universitarios. 

En ese ambiente y contexto nació el Yunque, como venimos contando en este digital siguiendo la interesantísima investigación histórica publicada con el título Autonomía Universitaria. Génesis de la UPAEP de Juan Armando Louvier Calderón, Manuel Antonio Díaz Cid y José Antonio Arrubarrena Aragón, publicada por la UPAEP en 2013 (tercera edición). 

La fundación del Yunque en Puebla la llevan a cabo jóvenes estudiantes de centros católicos de educación secundaria que plantaron cara al marxismo, a la masonería y al laicismo que tenían sometida la Universidad (directivos y profesores) y amenazaba con apoderarse de la sociedad poblana al completo. 

Los autores de Autonomía Universitaria. Génesis de la UPAEP nos explican que la jerarquía de la Iglesia en Puebla, concretamente su arzobispo, monseñor Octaviano Márquez y Toríz, “con gran sabiduría alentó los trabajos de la Organización [del Yunque], señalándole los principios que debería seguir y respetando en todo momento su autonomía como movimiento de seglares católicos”.  El obispo auxiliar, monseñor Emilio Abascal y Salmerón, era conocedor y partidario del apoyo que brindaba el titular de la diócesis a los jóvenes yunquistas.

¿Qué caracterizaba a los estudiantes del Yunque en la década de 1950? Pues lo explica muy bien la mencionada obra: “El compromiso cristiano de estos jóvenes les llevó a defender su fe en las aulas, poniendo freno a las burlas blasfemas y a adquirir un liderazgo entre aquellos compañeros suyos que también sentían agredida su fe por los profesores jacobinos, pero que hasta entonces no se habían atrevido a demostrar su descontento e inconformidad”. 

En definitiva, los primeros militantes del Yunque, en los inicios de la segunda mitad del siglo XX,  eran jóvenes, católicos comprometidos, valientes y audaces y se organizaron para defender la fe y la libertad frente al marxismo totalitario y a la masonería laicista y anticristiana.

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