23 de abril de 2024
El Yunque

El estilo del Yunque (V)

El Cardenal Clemens August von Galen (1878-1946), beatificado en 2005, representó en la Alemania bajo el dominio nazi un símbolo en el desafío a Hitler y la resistencia de la Iglesia al totalitarismo. Su congruencia y la claridad y valentía de sus pronunciamientos, en un tiempo en el que todo invitaba a callar y acomodarse al poder, ayudaron a mantener firmes los espíritus en la fidelidad a la propia conciencia.

En von Galen, apodado El León de Münster, fue muy recurrente la utilización de la metáfora del yunque para apelar a la fortaleza y la resistencia ante la adversidad, representando de este modo un claro antecedente de estilo de vida propuesto por la Organización del Bien Común a sus integrantes, tal y como en esta serie estamos analizando.

A su conocida predicación del 20 de julio de 1941 pertenecen estos párrafos:

(…) ¡Hacernos duros! ¡Resistir! En estos momentos nosotros no somos martillo, sino yunque. Otros, en su mayor parte extraños y renegados, nos martillan, buscan con la fuerza martillar a nuestro pueblo, a nosotros mismos, a nuestra juventud, del recto comportamiento hacia Dios. Preguntad al herrero y os dirá: ‘Lo que se  golpea  sobre  el  yunque  no  coge  su  forma solo del martillo, también del yunque’. El yunque no puede y ni siquiera tiene necesidad de golpear, basta con que sea resistente, duro. Cuando es suficientemente firme, sólido, duro, entonces normalmente resiste más que el martillo. Por mucho que el martillo golpee duro, el yunque está allí con una calma solidez y servirá, todavía por mucho tiempo, para dar forma a lo que debe ser forjado de nuevo. 

Estos son los encarcelados injustamente, los expulsados ilegítimamente y los exiliados. Dios los asistirá para que no pierdan la forma y el comportamiento de firmeza cristiana, cuando el martillo de la persecución les golpee duramente, hiriéndoles injustamente.

Quienes son golpeados en nuestros días son nuestros religiosos, padres, hermanos y hermanas. (…) En verdad, estos hombres y estas mujeres son obras preciosas del arte divina de batir el hierro.

Quien en este tiempo es batida entre martillo y yunque es nuestra juventud, la que está en crecimiento, no todavía madura, que todavía es maleable, tierna. No la podemos sustraer a los golpes de martillo del paganismo, de la hostilidad hacia el cristianismo, a las falsas enseñanzas y costumbres (…).

(…) Somos el yunque, no el martillo. No podéis sustraer vuestros hijos a los golpes de martillo de la hostilidad a la fe y a la Iglesia. Pero también el yunque participa en la forma.

Haced que vuestra casa paterna, vuestro amor y vuestra fidelidad de padres, vuestra vida cristiana ejemplar, sean un yunque fuerte, resistente, sólido e inquebrantable, que acoge la vehemencia de los golpes del enemigo, que robustece y consolida cada vez más las fuerzas aún débiles de la juventud en la santa voluntad de no dejarse desviar del camino hacia Dios. Quien, en estos tiempos, es golpeado somos, casi sin excepción, cada uno de nosotros (…).

(…) Actualmente somos el yunque para todos los golpes que se abaten sobre nosotros, en el servicio más fiel a favor del pueblo y de la patria, pero también siempre preparados para actuar, con el mayor coraje de auto-sacrificio, siguiendo las palabras: ‘Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres’. Dios habla a cada uno de nosotros por medio de la conciencia formada en la fe. Obedeced siempre, sin fallar nunca, a la voz de la conciencia (…).

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