23 de abril de 2024
El Yunque

El estilo del Yunque (IV)

Recuperamos nuestro itinerario por los maestros que han utilizado la metáfora del yunque para presentar aspectos importantes del espíritu cristiano. De su mano estamos tratando de ahondar en el significado de la elección del yunque por la Organización del Bien Común como símbolo del estilo propuesto a sus integrantes.

Llegamos así al beato Anacleto González Flores (Teatiplán, Jalisco, 1888- Guadalajara, Jalisco, 1927), mártir de la persecución religiosa en México y una de las personalidades más destacadas del catolicismo seglar de esa nación.

El joven, forjador del porvenir del mundo

Del ensayo del beato González Flores “El Forjador”, incluido en su libro póstumo “Tú Serás Rey”, son estos párrafos:

(…) ¿Quién es ese forjador que tiene apretado su puño en el mango del martillo y que se embriaga en la música salvaje y sonora de su forja y tiene abiertos inmensamente los ojos hacia la línea distante de la lejanía? Es la misma juventud. Porque la juventud es a un mismo tiempo la forja abierta todos los días por la mano incansable de la vida y el forjador que recibe yunques, martillos y fuego para hacer su trabajo perpetuo de remozar el mundo.

 (…) Ante el grito sonoro de los yunques de la fragua abierta de la juventud hay que detenerse, buscar las puertas —que deben encontrarse abiertas de par en par— y, sin titubeos, sin tregua y sin aplazamientos inútiles y peligrosos, hay que penetrar y ponerse delante de las herramientas y entregarse a hacer el trabajo alto y noble, inmediato e irremplazable de acabar en nosotros la obra empezada en nuestro nacimiento, continuada insensiblemente por la vida, y que nosotros debemos coronar con el sudor de nuestro rostro y el esfuerzo de nuestro pensamiento y nuestro brazo.

(…) Ni el carácter —atributo esencial de las fuertes personalidades—, ni la orientación del espíritu, ni la virtud, ni la santidad, ni nada de todo lo que sirve para darle el toque definitivo a la obra de hacernos totalmente, se compra en ningún mercado. Todo eso lo hace, lo tiene que hacer, lo debe hacer el forjador que todos llevamos dentro de nosotros mismos. 

 (…) En nada como en esto, es una verdad alta y fuerte el principio de que cada uno es hijo de sus obras. Y en nada como en esto, es verdad que cada uno es lo que quiere y lo que ha querido ser.

Pocos años después del martirio del “Maistro Cleto”, como se conoció en vida a Anacleto González Flores, emergería en Alemania otro gigante del compromiso cristiano que utilizará reiteradamente, en un duro tiempo para los creyentes germanos, la imagen del yunque: Clemens von Galen. A él estará dedicada nuestra siguiente entrega.

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