22 de abril de 2024
El Yunque

El estilo del Yunque (I)

Hace unas semanas nos hacíamos aquí eco, bajo el titular Yunque, mito y realidad, de unas reveladoras declaraciones públicas de la Organización del Bien Común (OBC) a la agencia Aciprensa. Entre otras cosas, todas ellas muy sustanciosas, su portavoz aclara al fin el porqué del término Yunque.

Según explicaba dicho portavozel sobrenombre de El Yunque, con el que muchos medios católicos y seculares se refieren a la OBC, proviene de una frase de San Ignacio de Antioquía que esta Organización asumió como inspiración y como lema. La frase está tomada de la carta que el Santo, camino al martirio, escribió al Obispo Policarpo, exhortándolo a ‘mantenerse firme como el yunque al ser golpeado (…) por amor a Dios hemos de soportar todas las cosas’, pues Él ‘sufrió en todas formas por amor a nosotros’, indicaba.

Habíamos leído hasta ahora muchísimos disparates sobre el tema, así que es muy de agradecer esta clarificación del verdadero significado del Yunque.

La irremediable curiosidad de La Opinión Libre nos ha llevado, además, a intentar completar esas informaciones. Y los resultados, créannos, han merecido la pena. Así que lo suyo es empezar a compartirlos con nuestros amigos lectores.

Rastreando la cultura universal

Nuestro primer descubrimiento tiene poco mérito, pero por él hay que empezar: el yunque es una imagen común en la cultura universal. Algo que no puede sorprender si se tiene en cuenta que históricamente la forja del hierro, a través de los golpes del martillo en el yunque, ha formado parte inseparable durante mucho tiempo de la vida cotidiana de los pueblos.

Como tal imagen, del yunque podría trazarse una presencia que va desde la mitología pagana y la literatura antigua hasta nuestros días, con expresiones en las bellas artes y la música de Occidente tan sublimes como son, por ejemplo, el cuadro de “La fragua de Vulcano” (1630) de Diego Velázquez, o el “Coro de los Yunques” de la ópera “El Trovador” (1853) de Giuseppe Verdi.

Su fuerza y riqueza metafórica son evidentes desde cualquier punto de vista. Sin ir muy lejos, nuestro Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua convierte el yunque en expresión de virtudes personales. Yunque es así en el Diccionario una “persona firme y paciente en las adversidades” (acepción 2) y también una “persona muy asidua y perseverante en el trabajo” (acepción 3).

Solo con este primer paso se entiende ya bastante mejor por qué la Organización del Bien Común eligió el símbolo del yunque como inspiración para la tarea, nada fácil, que se propuso desde su fundación. Una misión que el referido portavoz resumía así: participar en forma organizada en la construcción del Bien Común, en fidelidad a la Iglesia y a su doctrina, y con la conciencia de la autonomía propia del orden temporal, procurar el Reino de Cristo en el alma y su proyección a lo social, movidos por la caridad y así buscar la santificación.

El yunque en la espiritualidad cristiana

También en la espiritualidad cristiana, desde los Santos Padres Apostólicos hasta nuestros días, yunque y forja son imágenes o metáforas utilizadas para mostrar y hacer pedagogía de elementos esenciales en el camino de la salvación del alma.

Hemos encontrado al respecto ejemplos muy luminosos, que se remontan al ya citado San Ignacio de Antioquía, cuya vida hay que situar entre los años 40 y 107 después de Cristo. Pero para conocer algo más de él y su famosa frase, escogida como lema por la Organización del Bien Común, les emplazamos a una segunda entrega de esta serie sobre El estilo del Yunque. Prometemos que no tardará en llegar…

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