23 de abril de 2024
La mirada del espectador

Casado vs. Ayuso o cómo arruinar la cosecha de mayo en septiembre

Ricardo Muyo. Tras las elecciones del 4-M, publicábamos en La Opinión Libre las consecuencias de los resultados que, a nuestro juicio, podrían tener los resultados de los comicios madrileños. Por lo que se refería al PP, como recordarán, les contábamos que la victoria de Isabel Díaz Ayuso podría convertir a la presidenta madrileña en aliada de Pablo Casado o en su enemiga.

El penúltimo episodio de esta serie lo inició, al parecer, la misma Ayuso con sus presiones para que se adelante el Congreso de los populares en Madrid. No olvidemos que las elecciones en la Comunidad de Madrid tendrán de nuevo lugar en 2023 y, para entonces, la presidenta madrileña quiere presentarse libre de ataduras a la hora de elaborar las listas. Sobre la mesa, Ayuso pone como aval los resultados del 4-M.

Por su parte, Casado no ha sabido gestionar la presión y ha salido del problema al más puro estilo de Rajoy: intentando enfrentar a dos pesos pesados del partido para neutralizarlos y mantenerse con vida. Craso error porque, a la larga, todos pierden y, como advertimos hace unos meses, los únicos beneficiados de la división en el PP son Pedro Sánchez y esa caterva que tiene como aliados. Por si fuera poco, el rifi-rafe entre Esperanza Aguirre y Teodoro García-Egea ha puesto a Sánchez a comer palomitas delante del telediario.

Al parecer, Pablo Casado no lee La Opinión Libre, y hace mal. Pero aún está a tiempo de rectificar en dos sentidos. En primer lugar, aplicando la máxima de mantener cerca a sus amigos, pero aún más cerca a sus enemigos. Si el 4-M se subió al carro de la victoria de Ayuso y Almeida era porque ese carro podía llevarle lejos, no porque sus candidatos hubieran resultado ganadores como consecuencia de las pautas marcadas por Génova 13.

Y, en segundo lugar, que siga el ejemplo de Díaz Ayuso: hacer frente a un PSOE cargado de defectos, pero lleno de ambición y estrategia y hacerlo sin complejos, ofreciendo alternativas, desenmascarando los engaños de la izquierda. Sánchez no va a caerse solo. De hecho, ya ha advertido que la famosa Mesa de negociación con (una parte) de Cataluña durará años, tantos como necesite para seguir recabando el apoyo separatista que le mantenga en La Moncloa.

X