12 de abril de 2024
El Yunque

Apuntes sobre la historia del Yunque (II)

La discreción o reserva

La Organización tuvo desde su fundación una norma de discreción o reserva, a la cual todos sus miembros se obligaban libremente.

Entre las varias razones para defender la “discreción”, según explican nuestras fuentes, está la aspiración a que todos los integrantes vivan la virtud de la humildad, evitando la vanagloria considerando que los resultados obtenidos no se darían sin la ayuda de Dios.

Una segunda razón es el bien y la seguridad de sus miembros. No olvidemos que la Organización se funda en el México de los años 50, en un contexto mundial de guerra fría y de expansión del comunismo. Y de una realidad patente: los católicos, en México y en otros países, eran perseguidos por grupos organizados para acabar con ellos. Y la realidad es que algunos miembros de la Organización, como el propio Ramón Plata, murieron acribillados a balazos.

La discreción siempre se armonizó con el testimonio de fe en Jesucristo y con el conocimiento que de la Organización tenía y tiene la jerarquía eclesiástica. El respeto de la vida privada, de las trayectorias y responsabilidades de sus miembros, son razones que para ellos justifican la discreción. Esto también se aplica respecto a la estructura de la organización y sus miembros frente a la cultura del chismorreo.

Otras organizaciones reservadas

Por otra parte, el siglo XX vio nacer y crecer a diversas asociaciones reservadas de católicos, entre ellas la Unión de Católicos Mexicanos –conocida como “La U” –, que existía desde antes de la Guerra Cristera y a la que perteneció, entre otros, el beato Anacleto González Flores. La U había sido fundada por el entonces sacerdote Luis María Martínez, luego Arzobispo Primado de México, alrededor de 1920, seis años antes del estallido de la guerra cristera. En Chile, San Alberto Hurtado organizó un grupo de características semejantes.

En Polonia, San Juan Pablo II también formó parte de un grupo reservado. Como cuenta George Weigel en su biografía de Juan Pablo II Testigo de esperanza, (Plaza & Janés, 2000), Karol Wojtyla fue miembro de la UNIA, un grupo de la resistencia clandestina cultural fundada en Polonia en 1940. Sus miembros se comprometían mediante un juramento solemne con los principios de la organización y su forma de actuación. La UNIA trató de aplicar los principios morales cristianos y la doctrina social de la Iglesia a la vida pública en un momento en el que oficialmente no había «vida pública» para los católicos polacos. La UNIA tenía un componente militar y contaba con unos 20.000 miembros, muchos de los cuales entraron en combate como parte del Ejército Nacional de resistencia polaca durante la sublevación de Varsovia de agosto de 1944. UNIA también patrocinó otra peligrosa forma de activismo anti-nazi: el Consejo para ayudar a los Judíos, cuyo nombre en código «Zegota”. Con esta iniciativa entregaron documentos falsos de identidad a unos 50.000 judíos que escapaban de la “solución final” de Hitler.

Relaciones con la Jerarquía eclesiástica

La Organización que hoy conocemos como “del Yunque “recibió desde su nacimiento el afecto del entonces Arzobispo de Puebla, Mons. Octaviano Márquez y Toriz. Ramón Plata Moreno y sus amigos, desde los inicios, pusieron en conocimiento de la Iglesia jerárquica tanto su existencia como funcionamiento. Sin embargo, anticipándose al Concilio Vaticano II, no se ampararon en las “faldas” de la Jerarquía eclesiástica sino que afirman su responsabilidad como laicos y su autonomía. Sin perjuicio de su apertura al consejo de obispos, sacerdotes y especialistas.

Actualmente, me dice mi confidente, la Organización se presenta a los obispos de las diócesis en las que se encuentra. Por deferencia pero no por obligación puesto que sus miembros actúan como laicos en el ámbito temporal y no en el mundo eclesiástico.

¿Yunque?

No está muy clara la denominación de la Organización fundada por Plata Moreno. Sin embargo pronto fue conocida como “Organización del Yunque”. Este nombre proviene de una frase de San Ignacio de Antioquía dirigida a su discípulo y obispo san Policarpo: Estad firmes como el yunque al ser golpeado, frase que esta Organización asumió como inspiración y lema a partir, al parecer, del consejo de un sacerdote que asesoró a los jóvenes fundadores.

Lo que parece demostrado es que la finalidad de la Organización, desde sus inicios, era propiciar que los laicos católicos actuaran en el campo cívico-político, para participar en forma organizada en la construcción del bien común, con fidelidad a la Iglesia y a su doctrina, y con la conciencia de la autonomía propia del orden temporal. Procurar el Reino de Cristo en el alma y su proyección a lo social, movidos por la caridad y así buscar la santificación.

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