22 de abril de 2024
El Yunque

Apuntes para la historia del Yunque (I)

Domingo Moncayo. En algunos artículos de La Opinión Libre hemos hecho referencia a la organización conocida como “Yunque”. Resulta curioso que en la abundante (y, dicho sea de paso, nada rigurosa) información que ofrece Internet, apenas se hable sobre el que, según varias fuentes, parece que fue su principal fundador, el mexicano Ramón Plata Moreno. El que suscribe ha consultado varias fuentes, incluso documentos inéditos, a la búsqueda de los orígenes de esta asociación. Fruto de este trabajo son una serie de artículos. Hoy les presento el primero de ellos.

Ramón Plata Moreno nació en una familia católica de clase media el 20 de octubre de 1935 en lo que hoy es Ciudad de México. Sus padres fueron Ramón Plata y María Moreno. Procedían él, de Salvatierra (Guanajuato) y ella, de Puebla de los Ángeles. Ambos fueron un ejemplo para Ramón y sus dos hermanos menores, Marcelo y Jorge, a los que inculcaron los valores propios de una familia arraigada en la tradición clásica mexicana, esto es, los del catolicismo y del amor a la “Guadalupana”.

Plata Moreno hizo sus primeros estudios en el colegio de los Hermanos de Lasalle.  Cursó el Bachillerato, que terminó en el año 1951, en la escuela de los jesuitas, el Instituto Oriente de Puebla. Animado por una presunta vocación religiosa, ingresó como aspirante en los Hermanos Lasallistas, en las escuelas cristianas de Tlalpan. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que Dios lo quería en otro tipo de actividades apostólicas.

Un año después, Plata Moreno ingresó en la Facultad de Ingeniería Civil de Universidad Autónoma de Puebla, donde, junto con un grupo de amigos, 12 en total, según la mayoría de las fuentes, con el consejo de algunos sacerdotes y otros laicos, fundó la organización conocida como ‘del Yunque’ que fue concebida como un cuerpo de combate contra el comunismo, la masonería y todos los demás enemigos de Dios y de su Iglesia.  En la creación del “Yunque”, al parecer, influyeron sacerdotes como los jesuitas Agustín da Silva, Jorge Vértiz, y especialmente Manuel Figueroa, rector del Instituto Oriente, quienes advirtieron a Plata Moreno acerca de la tremenda labor de infiltración y proselitismo del comunismo en las universidades públicas.

Las raíces de pensamiento de estos jóvenes muchachos eran sencillas y claras. No tenían más ideario que la herencia católica recibida, primero a través de los misioneros enviados desde España bajo la protección de la Corona e impulsados por la aparición de la Virgen de Guadalupe, y más recientemente por sus propios padres y abuelos en la lucha cristera sostenida pocas décadas antes. La fe era la que inspiraba su actuación tanto en la vida públicacomo en la privada. Para ello buscaron el consejo de los mencionados sacerdotes y también de distintos obispos y personas de buen criterio.

En este sentido veían en hechos históricos como la Reconquista de España, el Descubrimiento y Evangelización de América, la aparición de la Virgen de Guadalupe la lucha cristera como dignos de imitar.  Y tenían como modelos a D. Pelayo, el Cid, los Reyes Católicos, Carlos I y Felipe II, o más recientemente, el padre Agustín Pro y Anacleto González Flores y otros mártires cristeros, como hitos y personas a imitar.

Según nuestras fuentes, los fundadores del “Yunque” sentían muy de cerca la herencia de corte cristero y las raíces hispanas y cristianas de México. No se puede entender a Ramón Plata Moreno sin comprender el contexto en el que vivió. Primero, el legado de los sencillos mexicanos que defendieron su fe en la Cristiada (que podemos atisbar en la película del mismo nombre protagonizada, entre otros, por Andy García, Eva Longoria, Peter O´Toole y Eduardo Verástegui). Segundo, la Guerra Fría en la que el comunismo parecía imponerse y que, en México, contaba con las ayudas de la entonces poderosa Cuba y de la potencia comunista URSS.  Tercero, la situación de la Iglesia Católica, legalmente “inexistente” en México desde 1917 y gobernada universalmente por S.S. Pío XII. Faltaba una década para el inicio del Concilio Vaticano II.

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