22 de abril de 2024
La mirada del espectador

A la caza de Vox

Carmen Coimbra. Este primer domingo de Adviento pasará a la historia, con mucha probabilidad, por un acontecimiento político sin precedentes en los últimos cuarenta años: la entrada, por primera vez, de un partido a la derecha del Partido Popular en un parlamento autonómico.

A no pocos periodistas y políticos apoltronados la irrupción de Vox y los indicios de que tiene posibilidades electorales les ha pillado de sorpresa. En primer lugar, porque la dictadura de lo políticamente correcto había hecho creer a la sociedad que valores como la unidad de España, la custodia compartida, los toros, la caza, la libertad de los padres para educar a sus hijos o el freno a la inmigración descontrolada no tenían cabida en nuestro país, eran cosa del pasado, nadie los representaba y, por tanto, no tenían opción alguna de ser opción política.

Pero Vox va a sentar a Francisco Serrano -un ex juez defenestrado por las feministas radicales- en la cámara legislativa andaluza. Y lo que hasta ahora era una aventura más o menos exótica se convierte para algunos en una amenaza. Y se desatan las informaciones sobre Vox: su financiación, sus líderes, sus supuestos secretos, sus conexiones internacionales, una lotería que vendieron de forma irregular, el pasado de sus dirigentes … En los próximos días se multiplicarán los reportajes, noticias falsas y rumores sobre el partido que lidera Santiago Abascal. Y si no, al tiempo.

Pero no se preocupen: el problema no es la financiación ni las entrañas de Vox. Lo que de verdad alarma al ‘establishment’ es que entre en escena un partido que no controlan, alguien que se sale del sistema y no tenía sitio -hasta ahora- en el turno de gobierno. Esto ha sido una constante en la reciente democracia española. Los más jóvenes ignoran que los primeros gobiernos de la transición, en manos de la Unión de Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez, fueron más agresivos con los partidos a la derecha de Alianza Popular (predecesora del PP) que con los terroristas de ETA. Ya sé que esa es otra historia pero recuerden que Fuerza Nueva, el único partido a la derecha del PP que logró situar a un diputado -Blas Piñar- en el Congreso de los DIputados fue dinamitado desde dentro de la formación política, infiltrada por miembros de los servicios secretos del Estado.

Los reportajes escandalosos que van a inundar los medios de comunicación en las próximas semanas advirtiendo de las maldades y ‘zonas oscuras’ de Vox tienen un propósito: desacreditar al partido de Santiago Abascal. Y de paso, unos y otros harán negocio. La Opinión Libre estará, como siempre, para contarles qué hay de verdad y de manipulación interesada en esas piezas informativas.

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