Esta semana han tenido lugar en Bruselas las VII Jornadas Transatlánticas VII Jornadas Transatlánticas organizadas por la asociación Political Network for Values sobre Libertad de Expresión.
Sin duda, la estrella invitada ha sido el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien lideró Political Network for Values entre los años 2022 y 2024. Por su indudable interés, transcribimos este histórico discurso.
“Y quiero decirle que estoy muy contento, muy alegre de poder ver tantos rostros conocidos, tantos años de compartir, tantos vínculos generados a ambos lados del charco, como dirían mis amigos españoles. Estamos contentos de que se produzca esa alianza entre Estados Unidos y Europa para que nosotros tengamos un mercado más grande al cual venderle nuestros productos. Creo que esa unidad, esa alianza tiene que verse reflejada también aquí en el Parlamento
Europeo. Y por eso le doy las gracias a los dos presidentes de Patriots y de ECR, de los reformistas, de estar aquí juntos defendiendo los principios y valores de nuestra sociedad occidental. Gracias Kinga por estar aquí. Gracias Mateusz, gracias a Santiago por su presencia. Quiero agradecerle también a los medios de comunicación que nosacompañan, que son fundamentales para dar a conocer lo que de verdad somos. Agradecerle también a nuestros amigos en las redes sociales que nos acompañan permanentemente y difunden nuestras ideas.
Gracias Stephen por encabezar esta gran organización. Gracias a Lola Velarde que siempre se esconde en alguna parte para que nadie la pueda ver. Gracias a tu equipo. Gracias a Elena que también está por ahí. Gracias a Rodrigo que lo vi por aquí, gracias a Diego por el trabajo que realizan y a todos los jóvenes que nos acompañan de distintas partes del mundo y que permiten que todos nosotros podamos estar aquí tranquilos y que todo funcione bien. Muchas gracias. Un gran aplauso para este gran equipo.
Y quiero partir con una pregunta simple pero profunda al mismo tiempo. ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué muchos de nosotros en nuestras naciones levantamos la voz incansablemente? Estamos aquí por convicción. Estamos aquí por ese gran anhelo de poner en acción todos nuestros sueños y estamos aquí para entregar toda nuestra fuerza y nuestro trabajo para alcanzar ese bien mayor para nuestras naciones, para nuestros compatriotas.
La nación son personas y nosotros cada vez que nos reunimos tenemos que pensar en esas personas que más sufren, en esas personas más débiles que tienen la esperanza puesta en cada uno de nosotros. Estamos aquí porque creemos en la libertad, en la dignidad y en el respeto por la persona humana, que siguen siendo los pilares irrenunciables de toda la civilización democrática.
Cuando esos pilares se debilitan, no se cae solamente el sistema político en el cual varios de nosotros estamos insertos. Si esos pilares se debilitan, se debilita la familia, se silencia la conciencia, se fragmenta la sociedad, se erosiona la democracia desde dentro.
Y hoy vivimos una paradoja inquietante. Mientras más se habla de derechos, más se restringe la libertad. Cuando la inseguridad domina las calles, cuando el crimen reemplaza al Estado, cuando las familias y comunidades viven atemorizadas, la democracia se vacía de contenido, porque la libertad se vuelve una mera ilusión.
Por eso, defender la seguridad no es autoritarismo. Defender la libertad no es extremismo. Defender el orden no es regresión. es simplemente defender las condiciones básicas para que cada sociedad pueda vivir y desarrollarse plenamente.
Nuestra causa no es una ideología más. Nosotros abogamos por la realidad, por lo que cada uno puede entender desde la razón y desde la comprensión sencilla de la vida.
Hoy estamos experimentando los frutos de una cultura dominada por los ismos. Y ustedes dirán, ¿qué son los ismos?
Dentro de los ismos está el ambientalismo extremo que prioriza la naturaleza sobre el ser humano. El animalismo radical. Nadie puede decir que nosotros no queremos y respetamos los animales, pero ese animalismo radical antepone a los animales sobre la dignidad del ser humano. El feminismo ideológico que enfrenta a hombres y mujeres en lugar de dignificarlos por igual.
El indigenismo radical que reemplaza a la integración y a la valoración de todos los miembros de la sociedad independientemente de su origen, por la fragmentación y la confrontación permanente, que es algo que vivimos en nuestras naciones y los que venimos de Sudamérica así lo evidenciamos.
Estos ismos no buscan la justicia, buscan el poder, el poder mal entendido. No buscan la igualdad, sino que promueven la división. No buscan fortalecer la democracia, sino vaciarla y capturarla.
Frente a esto, nuestra respuesta no es el odio ni la caricatura, nuestra respuesta es la defensa de la naturaleza humana y el sentido común.
Porque creemos en la persona no como una abstracción, sino como un ser concreto con dignidad intrínseca. Creemos en la familia como lugar primario y último de nuestra existencia, el primer espacio de protección, de educación y amor, donde nos conocemos y comenzamos a relacionarnos como personas. Creemos en la libertad de expresión, aquella en la cuales algunos no creen, algunos que creen que pueden silenciarnos con una manifestación, con una protesta, que quieren negarnos los espacios de libertad que ha conquistado la democracia y defendemos la libertad de expresión aún cuando sea incómoda. Por eso siempre hay que agradecer a los medios de comunicación y respetar la libertad de expresión amplia siempre.
Creemos también en la libertad de educación para que los padres no sean reemplazados por el Estado en la educación de sus hijos. Creemos profundamente en la libertad de reunión y de culto, porque la conciencia no se administra desde el poder. Y también creemos que una sociedad sana no se construye sobre la imposición cultural, sino desde el respeto profundo por la realidad, por la historia y por la condición humana.
Y aquí quiero ser muy claro, no basta con resistir, como muchos lo plantean, no basta con denunciar, como algunos lo hacen legítimamente y no basta con conservar los espacios. Tenemos que participar, tenemos que influir y ganar.
Y eso es lo que estamos haciendo en muchas naciones, en muchos espacios, con mucha alegría siempre, siempre con esa alegría que nos da la sana conciencia, no esa ideología que nos va que va consumiendo a muchos por dentro y les quita esa alegría de vivir. No son capaces de compartir una sonrisa. Si ustedes se fijan, siempre hay una cara como de odio. Ah, yo puedo no pensar como otro, puedo no participar en lo que él realiza, pero nunca lo voy a despreciar porque es una persona igual que yo, una persona que merece dignidad y respeto.
Y tenemos que participar, influir, tenemos que ganar en las ideas, porque no estas ideas se defienden solas. Ellos tienen que usar la violencia para defender lo que ellos creen. La violencia física, la violencia verbal, la violencia digital, que hemos sufrido varios los que estamos acá, pero vale la pena. Miren dónde llegué.
Y vale la pena, vale la pena siempre pensar en que esos jóvenes que muchas veces insultan, agreden, no han tenido la libertad de elegir. Su educación, su entorno los ha llevado a ser instrumentos en las manos de otros que los dirigen a distancia. Por eso siempre nuestra comprensión hacia aquellos jóvenes que actúan incluso con violencia. Siempre dedicarles una sonrisa amable, no irónica, una sonrisa de verdad, porque quizás no han encontrado todavía el camino para transmitir esa alegría que al menos yo he sentido desde siempre que he participado en política o en alguna organización social.
Y si nosotros vamos dejando el vacío, si nosotros no participamos, si nosotros no influimos, hay muchos que están dispuestos a ocupar esos lugares sin complejo alguno. Llegan ahí vía democrática y no se quieren ir y modifican las leyes, modifican todo lo que esté a su alcance para perpetuarse en el poder. Y eso nosotros lo combatimos.
Y Political Networks for Values desde su creación. Y hago un saludo también a Jaime Mayor Oreja, que fue el primer presidente de Political Network for Values, ha entendido lo esencial, que esto no es solamente una batalla cultural, sino que también es una batalla política y moral. Y eso se junta todo en lo que están realizando desde esta gran institución que hoy día dirige mi amigo Stephen Bartulica. Así que Stephen, gracias por encabezar esta organización y dedicarle tiempo a algo que no es un sacrificio, es una alegría. Así que cuando algún político les diga que se está sacrificando mucho por algo, no le crean y díganle que se cambie de trabajo. Porque para nosotros es una alegría, no es una carga. Y esta batalla la tenemos que dar en los parlamentos, tanto en nuestras naciones como en este aulas, tenemos que darla en los medios de comunicación.
Nunca hay que desistir de ir a un medio de comunicación a defender nuestras ideas. Nunca hay que acobardarse, nunca hay que tenerle temor, porque tenemos las ideas que se defienden solas, ellos no las tienen. Tenemos que dar esa batalla a nuestras familias porque muchas veces por dar una una batalla afuera en la sociedad olvidamos a los propios y nuestros hijos nos ven en los medios de comunicación, pero no nos ven en el hogar. Así que ahí también una invitación a que esa misma batalla que damos afuera la demos al interior de nuestras familias, porque nuestros hijos también están amenazados eh por esta pseudolibertad.
Tenemos que dar esta batalla en nuestras leyes y también en el lenguaje. Siempre cuidar el lenguaje respetuoso. Y por eso este espacio es tan importante. Este espacio genera vínculos. Yo miro algunas caras, veo naciones representadas por muchos de ustedes, veo grandes amigos que he conocido en instancias como esta que si no hubiese sido por Political Network of Values no los habría conocido, partiendo por Kinga, que nos recibió aquí misma en algún momento. Gracias a cada uno de ustedes por lo que hace en sus naciones y sientan que están siempre conectados, vinculados a un gran grupo de personas, aunque en sus naciones los apunten con el dedo, digan, «Yo no estoy solo. Somos muchos y cada día vamos a ser más.»
Aquí se cultiva ese vínculo, aquí se cultiva la relación humana que nos permite llenarnos de energía para volver a nuestras naciones, a defender y a plantear nuestras ideas.
Nosotros no planteamos aquí, jamás hemos planteado la exclusión, siempre hemos estado por escuchar, por recibir. Aquí promovemos la vida, promovemos la familia, la verdad y la libertad. Y por eso agradezco de corazón la posibilidad de haber participado, de haber dirigido en algunos años con la colaboración de Lola y su equipo. Aquí el que hace de presidente recibe una gran colaboración. Se lleva los aplausos, pero el trabajo lo realiza en otro. Así que gracias de nuevo por ese trabajo, gracias por haberme permitido liderar Political Network of Values. Que algunos decían, que si alguien lideraba una organización como esta que defiende la familia, los valores, tenía poco futuro político, quiero decirles que se equivocaron. Esto solo comienza.
Y si hay algo que nos enseña la historia es que cuando hombres y mujeres actúan con convicciones claras, con valentía, con serenidad y sentido común, las sociedades están esperando que alguien levante la voz y quizás puedan silenciar algunos, pero siempre hay alguien que levanta la bandera, así que si algún día silencian alguno, otro levantará la bandera.
Defender la libertad, y lo digo por amigos míos, ¿no es cierto?, que han sido abatidos, como fue el senador Jaime Guzmán en mi nación, que por defender las ideas con su voz fue abatido por las balas de los terroristas.
Pero no se preocupen, todo va a estar bien. Siempre hay alguien que levanta la bandera de la libertad.
Y defender la libertad hoy es un acto de coraje al cual están llamados todos ustedes. Ese coraje que llena nuestra esencia. Defender la dignidad humana es un acto de rebeldía vanguardista al día de hoy que mira hacia el futuro con optimismo. Defender la democracia real es un acto de responsabilidad histórica. Así que sigamos adelante con las ideas claras, con los pies en la realidad, con la mirada en el futuro y seguros de que todo va a estar bien porque Dios nos quiere y está a cargo. Muchas gracias».

